Cuando pensamos en el diario fotográfico contemporáneo, es inevitable acudir a referentes míticos como Tulsa o The Ballad of Sexual Dependency. Obras monumentales, cargadas de imágenes viscerales y potentes, que inmortalizaron una época atravesada por los excesos y el impacto de la heroína. Trabajos que han dejado un legado imborrable en la historia de la fotografía y cuyo peso a menudo parece inalcanzable.

Sin embargo, se ha construido un imaginario colectivo en el que da la impresión de que el concepto de diario visual sólo adquiere valor si documenta la marginalidad, los cuerpos quebrados o el dolor. Como si la vida, para ser digna de ser fotografiada, necesitará estar al borde del abismo; si no transitas las calles de una gran capital en plena crisis o tus círculos más cercanos no se mueven en los límites del exceso, la cotidianidad se etiqueta de inmediato como insulsa o carente de interés.

Frente a este relato El silencio de los gorriones propone poner el foco en la quietud, la pausa y la sencillez. Este trabajono busca llamar la atención, ni el efectismo; sino que busca ser un registro honesto y sin pretensiones de la vida ordinaria, sus rutinas y su belleza silenciosa.

Este proyecto defiende que una vida normal, por aparentemente aburrida o apacible que parezca, está llena de verdad, poesía y valor documental.

Anterior
Anterior

Violence (en proceso)

Siguiente
Siguiente

ὄνειρος /oneiros/ (en progreso)