Violence es un estudio visual y analítico centrado en la escena del metal moderno, entendida como la convergencia de géneros que fusionan el hardcore punk con el metal tradicional. El eje central del proyecto es el metalcore, un género nacido en los años 90 que alcanzó su auge global en la década de los 2000 gracias a bandas como Killswitch Engage, Bullet for My Valentine o Architects.
Musicalmente, esta escena hereda la agresividad, la velocidad y la lírica social del punk, integrándose con riffs pesados y la sofisticación técnica del metal. Esta dualidad se traslada a una estética distintiva: botas militares, tatuajes, cadenas, maquillaje oscuro y peinados urbanos que configuran una identidad visual propia y diferenciada.
El objetivo principal es documentar la escena española contemporánea, desafiando las ideas preconcebidas que rodean al género. El proyecto busca visibilizar la heterogeneidad de la comunidad, rompiendo con el imaginario colectivo del consumidor de metal como un hombre de estética ruda y tradicional. En este sentido, Violence pone especial énfasis en la presencia de las mujeres —históricamente invisibilizadas— que hoy lideran bandas de renombre internacional (como Jinjer o Spiritbox) y cuya participación es fundamental en la base de seguidores.
Un pilar fundamental de este trabajo es el análisis de la violencia en el contexto del metal. Lejos de ser una agresión caótica, los rituales como el moshpit se presentan aquí como una violencia controlada y ritualizada. Estos espacios funcionan bajo normas no escritas de camaradería (como socorrer a quien cae), permitiendo a los participantes expresar emociones estigmatizadas como la ira de forma segura. Para muchos, estos conciertos son entornos de regulación emocional y catarsis colectiva.
El proyecto explora el sentimiento de pertenencia a una subcultura y su interrelación con otras comunidades afines, como la escena skater, el mundo del tatuaje y la cultura gamer/otaku. Esta transversalidad define el estilo de vida del metalero moderno.